terapia pareja funciona

¿Realmente funciona la terapia de pareja?

Es una de las preguntas más comunes antes de acudir a terapia de pareja, los miembros tienen dudas de si realmente servirá para algo o si quizás sea mejor tirar el dinero por el váter. Tanto en la terapia de pareja como para la terapia individual uno de los factores más importantes que garantizan el éxito es la motivación que tenga la persona en encontrar una solución y si está dispuesta a cambiar y a aceptar ese cambio. Es así.

Lo ideal sería que las parejas acudiesen a la terapia cuando viesen indicios de que las cosas no van bien y quieren evitar una situación crítica. Sin embargo, ¿para qué mentirnos? La mayoría de parejas aguantan el chaparrón y solo acuden a consulta cuando la situación es insostenible, piensan que las cosas se van a arreglar por si solas sin introducir cambios nuevos en la forma de relacionarse (o los cambios que introducen no son los adecuados y la cosa va a peor). Cuando esto ocurre la pareja empieza a fragmentarse y ante un intento desesperado de arreglarlo es cuando vienen a consulta. En realidad muchos acuden porque no paran de discutir, sin embargo, las discusiones son solo un indicativo de que algo más profundo hay detrás. Cuando se da esta situación es más difícil el tratamiento, pues en este punto ya suele haber ya resentimientos, reproches, frialdad, distanciamiento… y un desgaste importante de la relación. Por eso, lo ideal es que se acuda ante los primeros indicios de estancamiento. Aunque no está todo perdido si las dos personas aún tienen ganas de arreglar la situación y hay un interés mínimo.

¿Cuándo fracasa la terapia de pareja?

La terapia es más probable que fracase cuando…

1- Uno de los miembros no siente amor. A veces, un miembro tiene claro que ya no hay amor pero acude por compromiso y para que el otro no le eche en cara que no lo haya intentado al menos. Tienen claro que no hay nada que hacer pero no se atreve a dar el paso final y cortar. Esta situación es muy dolorosa para la otra parte. Aquí el papel del psicólogo es conciliador y ayuda a que ambos acepten que la relación ha terminado, busca que ambos puedan romper de una forma sana y sin cargas emocionales (rencores, frustraciones, sentimientos de culpabilidad…).

2- Una de las partes no está interesada en la terapia. Es común que ante las insistencias de uno por buscar un psicólogo el otro ceda, sin embargo no está a gusto con la terapia y viene obligado. A veces, estas personas acaban involucrándose y la terapia avanza, otras sin embargo, no colaboran: omiten información, no se toma en serio las tareas inter-sesión, no se compromete… Todo eso enlentece el tratamiento.

3- Maltrato físico o psicológico. Cuando una de las partes es maltratada se pierde el sentido de la terapia en si misma. Si esto ocurre el maltratador debería recibir una terapia individual con un compromiso de cambio, si no, no sería ético continuar la terapia. Al mismo tiempo hay que averiguar si el otro puede tener dependencia emocional de su pareja, en ese caso también sería recomendable que esta persona trabajase en un futuro estos aspectos para que no vuelva a repetirse una situación así, desgraciadamente las personas con dependencia emocional repiten (de forma inconsciente) un patrón de pareja, potencialmente peligrosas para ellas.

4- Desconfianza e incapacidad para perdonar. Es muy común que en casos de infidelidad la persona engañada sea incapaz de perdonar al otro, como consecuencia los reproches salen a la luz e interfieren con la mejora. La confianza es algo muy complicado de recuperar y hay que trabajar la idea de que tenemos que "reinventar la relación", para ello no podemos atascarnos en el pasado porque al fin y al cabo es algo que no podemos cambiar con nuestros actos, sin embargo, el futuro si, trabajando el presente.

5-Ausencia a las sesiones. Desgraciadamente, a veces es difícil para ambas partes coincidir y poder venir a terapia, sobre todo si ambos trabajan. Cuando esto ocurre las sesiones a menudo se distancian y no hay un buen seguimiento del caso, por tanto, lo que en una sesión se avanza se pierde hasta la siguiente cita porque se vuelven a las costumbres iniciales.

6- Problema individual. Puede ocurrir que el problema en la pareja sea derivado de un problema individual de una de las partes o porque se tenga un trastorno que no solo dificulta la relación si no también su vida, por ejemplo una adicción, trastorno de personalidad, depresión, TOC, etc. En estos casos la prioridad es tratar primero o de forma simultánea el trastorno individual.

7- La demanda maliciosa. Este término en psicología lo usamos cuando  un miembro de la pareja viene a terapia dciendo que quiere mejorar la pareja pero en realidad lo único que quiere es que la otra persona cambie y se adapte a ella. Para que la terapia funcione ambos tienen que tener el mismo objetivo, trabajar y ser constantes.

 

Por último, si buscas terapia de pareja en Gijón puedes ponerte en contacto conmigo y preguntarme todas tus dudas.