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Cómo ayudar a un adolescente estresado

La adolescencia es una época de mucha ansiedad y estrés. En este periodo los chicos se enfrentan a toda una revolución de reacciones hormonales que producen cambios tanto físicos como psíquicos, por eso, aunque no lo parezca, los niveles de ansiedad vividos por algunos pueden acabar desbordándolos.

Cuando la persona se enfrenta a una situación que no sabe como solventar, el hipotálamo segrega una sustancia llamada adrenalina/epinefrina con el fin de preparar al cuerpo y resolver esa situación problemática (aumenta el ritmo respiratorio para captar más oxígeno, el circulatorio para que llegue más sangre a nuestros músculos, etc). A corto plazo esa reacción fisiológica en nuestro cuerpo es muy útil porque nos ayuda a salir airosos del problema. Sin embargo, si esta situación se mantiene con el tiempo nuestro cuerpo puede resentirse, lo estamos forzando y obligando a mantener ese ritmo de trabajo, se acabará “desgastando”.

¿Que situaciones lo desencadenan?

Los adolescentes también se enfrentan a situaciones que desencadenan grandes dosis de estrés:

- Examenes o poco tiempo libre: el exceso de trabajo es estresante para todo el mundo, sin embargo, los adolescentes son especialmente más sensibles porque aun no están acostumbrados a tanta demanda. Es ahora cuando tienen que empezar a organizarse y a estudiar con antelación para los exámenes, de forma que los chicos que estén acostumbrados a dejar todo para última hora lo van a pasar muy mal. Por eso, muchos estudiantes enferman en época de examenes, porque la presión y el estrés les debilita el sistema inmunitario y es más fácil que contraigan enfermedades. Por otro lado, hoy en día algunos niños tienen la agenda más apretada que las tuercas de un submarino… actividades extraescolares, academia de idiomas, clases particulares… ¡Y encima tienen que sacar tiempo para estudiar!

- Situaciones de acoso escolar. Es algo que ha existido toda la vida en los institutos solo que ahora parece que la sociedad se ha sensibilizado más con el tema porque se han hecho públicos muchos casos que antes pasarían ocultos. Los niños o adolescentes que sufren bullying se caracterizan por: bajar su rendimiento escolar repentinamente, no querer ir a clase, problemas para dormir, inapetencia (o atracones de comida), síntomas depresivos, embotamiento emocional e irritabilidad.

-Ruptura sentimental: todos sabemos lo intenso que puede llegar a ser el amor adolescente. La primera ruptura cuando uno está enamorado siempre se vive con desesperación. Creen que no se volverán a enamorar o que nadie querrá estar nunca con ellos. Los adultos saben que no es cierto y no se lo toman en serio, pero los chicos a esas edades no suelen ver más allá de lo que están sintiendo en esos momentos.

-Pérdida de un familiar o amigo. La muerte de un ser querido afecta a todo el mundo pero para un adolescente puede ser un auténtico trauma. Cuando un niño pierde un ser querido lo pasa mal pero muchos no llegan a comprender del todo la irreversibilidad de la muerte y no les afecta tanto. Un adulto es consciente de todo lo que conlleva la muerte de una persona pero tiene recursos suficientes para superarlo con el tiempo (la mayoría de las veces). En el caso de los adolescentes es diferente, ellos comprenden y entienden, pero muchos no han adquirido las habilidades necesarias para afrontarlo de manera eficaz.

¿Cómo detectamos si nuestros hijos tienen estrés?

–Problemas para dormir: el insomnio o el despertarse cada dos por tres en mitad de la noche es indicativo de que hay algo que les está quitando el sueño. A veces también puede pasar que llegan tan cansados a la cama que eso les impide conciliarlo.

-Cefaleas: ¿tu hijo se queja de que tiene dolor de cabeza? si es continuo podría ser debido al agobio, el esfuerzo por los estudios, a la falta de descanso o que no se está alimentando adecuadamente.

-Irritabilidad: si el mal humor de tu hijo es constante, te contesta agresivamente sin motivo alguno y se queja de que le estás agobiando ¡bienvenido! es el pan de cada día en el mundo adolescente. Sin embargo, si notas que últimamente su humor está empeorando es un síntoma de estrés.

-Se queja de un cansancio continuo. Seguramente como consecuencia de los problemas de sueño. También puede ocurrir que duerme las horas suficientes pero se levanta cansado y sin energía, eso es porque el sueño no cumple unos mínimos de calidad.

¿Cómo podemos ayudarles?

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Una vez que hemos detectado que tiene estrés lo primero que tenemos que hacer es buscar un momento tranquilo en el que sepamos que nadie nos va a molestar y hablar con él, pregúntale como se encuentra estos días, pero intenta no agobiarle, no queremos que piense que es un interrogatorio porque se cerrarán en banda y no obtendrás respuesta de él.

-Prepara con él actividades de ocio. Tiene que haber tiempo para todo. No se trata de que salga todos los días pero tienes que dejarle el tiempo suficiente como para que pueda quedar con sus amigos y romper con la rutina. Incluso en periodos de examenes el chico tiene que aprender a desconectar de los estudios y otras presiones.

-Enséñale a ser realista. Si tu hijo es de los que tiene cada día ocupado con mil actividades ayúdale a organizarse. Si aun así no puede con todo hazle entender que tiene que dejar algo, aunque sea durante un tiempo. Hay chicos que no son realistas respecto a los estudios. Por ejemplo, si ha suspendido 6 asignaturas en junio tiene que ser consciente de que es muy difícil aprobarlas todas en septiembre y que estaría menos agobiado si se centra en 3 que si intenta sacar las 6 de golpe, aparte de que es más probable que apruebe tres si se prepara únicamente esas que si intenta prepararlas todas.

-Técnicas de respiración y relajación. La respiración abdominal o diafragmática puede ser muy útil para controlar la ansiedad.

-Escúchale sin criticar. No juzgues, solo escucha. Cuando tenemos un problema a veces solo queremos que nos escuchen. No des consejos a no ser que te los pida él expresamente. Si dices “te lo dije” lo único que conseguirás es que no te vuelva a confiar nada.

Por último, si ves que tu hijo realmente lo está pasando mal y que ese estado se alarga en el tiempo sopesa la idea de llevarlo a un profesional, un psicólogo puede ayudarle a pasar por el mal trago y enseñarle estrategias eficaces para enfrentarse al estrés. Recuerda que me puedes contactar en Psicólogos Gijón

Psicólogos Gijón. Sara P Lorenzo

Sara P. Lorenzo

Soy Psicóloga clínica sanitaria licenciada en la Universidad de Oviedo (número de colegiada O-02551) y Especialista en Psicopatología y Salud. Después de terminar mis estudios, durante años estuve trabajando en el ámbito de la psicología clínica, atendiendo a niños, adolescentes y adultos. También estuve trabajando en la Asociación Amigos Contra la Droga por lo que tengo experiencia en el tratamiento de adicciones como el tabaco y otras más de tipo comportamental (juego patológico, compras...). En cuanto a mi método de trabajo me muevo principalmente en la corriente cognitivo conductual, sin embargo, siempre estoy incorporando técnicas de otras dependiendo del tipo de caso que me llegue, ya que cada persona es única y necesita atención especializada, por lo que es necesario utilizar procedimientos diferentes.

Actualmente me encuentro en el centro psicológico y educativo Edukarte en Gijón, me dedico a evaluar posibles trastornos, realizar diagnósticos y dar tratamiento a todo aquel que pueda necesitarlo. Aunque es un centro de psicología infantil, no solo trato a niños, también adolescentes y adultos. Por último, también soy redactora en la revista Bekia dónde escribo principalmente artículos sobre psicología, salud y educación para padres.